Por Tomás de la Rosa

¿Dejarías tu Smartphone todo el día directo al sol? La respuesta es no. Eso mismo es lo que debes de hacer con tus recursos monetarios, evitar que tu dinero sea aniquilado por un infarto fulminante al corazón, es decir, la inflación.

La inflación es el incremento continuo y generalizado de los precios de bienes y servicios. Con un incremento descontrolado (como el año pasado), los recursos de las familias pierden su poder adquisitivo y genera incertidumbre para los inversionistas y con ello inhibe la inversión productiva y la generación de empleo. La inflación descontrolada es un flagelo para la economía.

El año pasado, la inflación fue de 6.77%, el nivel más elevado en los últimos 17 años. Por ello, el Banco de México (Banxico), desde 2017, ha incrementado seis veces la Tasa de Interés Interbancaria a un día. El ajuste más reciente fue en febrero pasado para ubicarla en 7.50 por ciento.

Constitucionalmente, Banxico tiene el objetivo de contener la inflación para mantener la estabilidad del poder adquisitivo (Artículo 28 de la Constitución) de la moneda y para ello utiliza su principal herramienta de modificar la tasa de interés (política monetaria).

 

Infarto o buena salud

Para entender mejor cómo impacta la inflación a tus ahorros, basta comentar que si hubieras guardado 100 mil pesos hace cinco años “bajo el colchón”, esos recursos tendrían un poder adquisitivo de poco más de 79 mil 100 pesos ¿Por qué? Porque la inflación del periodo fue de 20.9 por ciento. La inflación dañó severamente la salud (poder adquisitivo) de tu dinero.

Otra forma de perder con la inflación es con las cuentas tradicionales de ahorro en la banca comercial. Por ejemplo, hasta el cierre del año pasado, tus 100 mil pesos ahorrados durante cinco años en pagarés con rendimiento liquidable, al vencimiento habrían quedado en poco más de 97 mil 500 pesos o en 97 mil 450 pesos si hubieras elegido los depósitos a plazo fijo.

Si te preguntas: ¿Por qué perdieron capacidad de adquisición estando en el banco? La respuesta es fácil, porque las tasas de interés que pagan los bancos, regularmente, están por debajo de la inflación. Por ejemplo, tan sólo en 2017 pagaron tasas nominales anualizadas de 5.29% en los depósitos a plazo fijo y 5.02 por ciento en los pagarés, según datos del INEGI.

Con una inflación en 2017 de 6.77%, la tasa de interés real (descontando la inflación) en los depósitos a plazo fijo fue negativa en 0.70% y los pagarés también arrojaron una minusvalía de 0.96 por ciento. En el periodo de cinco años, la tasa real negativa fue de alrededor de 2.5% para ambos instrumentos bancarios.

Pero, no te desilusiones porque hay varias opciones con las cuales te podrás mofar de la inflación. Los instrumentos de Renta Variable son una opción. Para que te des una idea, si tus 100 mil pesos los hubieras invertido en un plazo de cinco años, al 23 de febrero pasado, el poder adquisitivo habría sido de alrededor de 235 mil 500 pesos si la inversión se hubiera hecho en un instrumento que replicara el comportamiento del índice Nasdaq.

Otro ejemplo sería con el índice S&P 500 con el cual la inversión habría significado poco menos de 185 mil pesos y casi 184 mil pesos con el índice Dow Jones.

La diferencia entre guardar el dinero en colchón y un instrumento que replique al Nasdaq representa un diferencial o una plusvalía de 200%, esto entre los 79 mil 100 pesos y los 235 mil 500 pesos del índice.

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